domingo, 24 de noviembre de 2013

Desde mis ventanas

Otoño siempre ha sido mi estación favorita. Recuerdo cuando trabajaba cerca del Retiro, hace unos 20 años, y me encantaba mirar por la ventana del bus a cuando pasábamos por delante del parque porque los árboles tenían un colorido precioso. Ahora que vivo rodeada de zonas verde estoy disfrutando de lo lindo con los tonos amarillos, ocres y rojos que poco ha poco han dominado el paisaje. El jardín trasero está muy bonito, aunque me temo que nos han colocado un andamio para reparar la fachada y no va a quedar muy bien en las fotos. Esta que pongo aquí es de finales de septiembre, cuando el rosal aún estaba verde pero ya tenía bastantes frutos:


Por suerte no han puesto ningún andamio en la parte delantera, así que he podido sacar una foto otoñal en condiciones:


Y para terminar subo una foto de mi otra  ventana, la de la oficina. Fue una sorpresa muy agradable encontrarme con que mi nueva mesa estaba al lado de un ventanal con unas vistas bastante guapas, porque siendo la última en llegar no contaba con ello. Además la orientación de la mesa es la misma que tenía en mi trabajo anterior, con el ala y la ventana a la derecha, así que desde el primer día me sentí como en casa. Aunque las vistas aquí son mejores, porque en Madrid tenía delante un edificio alto y aquí tengo esto:


El árbol de la derecha para mí es un bonus  porque atrae a muchos pájaros. El viernes pasado me divertí un rato observando a una pareja de cuervos que curioseaba entre las ramas. Y un par de días antes tuvimos tormenta y vi caer un rayo bastante espectacular (en el árbol no, creo que fue en el pararrayos de la inglesia que se ve al fondo). En cuanto caiga la primera nevada subiré otra foto :)


domingo, 17 de noviembre de 2013

Everywhere they boil the beans ;)

Qué cosas, no llevo ni un mes en este trabajo y ya he tenido "unos de esos momentos". Por dar algo de contexto, durante la primera semana en la empresa estuve trabajando como personal externo con un contrato temporal, porque tenían prisa en que me incorporara pero el papeleo para el contrato permanente iba a demorarse un poco. El contrato temporal era con una empresa similar a las ETTs españolas que tuvo una cagada confusión al darme de alta en su sistema de nóminas, así que he sudado tinta persiguiéndoles para cobrar esa semana. Hace un par de días por fin conseguí que me hicieran caso y me prometieron incorporarme al sistema de inmediato. Poco después recibí este email:

8<-----------------------------
Hi,
Please can you confirm your email address so we can set your system account up.
Thanks,
8<-----------------------------

Vale. Supongo que lo siguiente será llamarme para confirmar mi número de teléfono y pasarse por casa de visita para que les dé mi dirección :)




jueves, 31 de octubre de 2013

Hallowe'en

¡Mecachis! Halloween se nos ha echado encima casi sin darnos cuenta, y eso que hace nada era todavía verano. Siempre he dicho que la primera mitad del año se arrastra y la segunda se precipita, y cada año vuelvo a tener esa sensación en cuanto llega septiembre. Ya no queda nada para las navidades... Ouch.

En España nunca le habíamos hecho mucho caso a esta fiesta, pero aquí la cosa es diferente. Cuando estuvimos en casa de Clair y Bill hace un par de fines de semana les pregunté si debía comprar dulces por si venían niños a casa en esta noche y me dijeron que sí, que sería de mala educación no abrir la puerta o no darles nada, así que el otro día pasé por el súper e hice acopio de golosinas. Clair me aconsejó "compra una bolsa por niño" pero claro, siendo el primer año, a saber cuántos niños iban a venir... Conociendo como conozco a Murphy, sé que basta con que compres pocos dulces para que se presenten en tu puerta chorrocientos  críos, así que me hice con una cantidad más o menos respetable:


Adivináis lo que ha pasado ¿verdad? ¡Exacto! ¡No ha venido *nadie*! LOL!

En este barrio no hay muchos niños, y además me da a mí que los chavales prefieren ir pidiendo por las casas en lugar de los edificios de apartamentos, así que tampoco ha sido una sorpresa. El caso es que aquí me tenéis, sentada en el sofá rodeada de bolsas de cosas con nombres tan sugerentes como "Trick or Sweet", "Dead Heads", "Sour Tricks" y "Spooky Treats". Menos mal que he sido previsora y tengo un Plan B: mañana mis compañeros de oficina y los de Husband  se van a poner morados de dulces. Y yo también :)

¡Feliz Halloween a todos!


lunes, 28 de octubre de 2013

Se me está pegando...

...la afición que tienen en este país por la repostería. De siempre me ha hecho gracia lo de hornear bizcochos, pero nunca se me había dado demasiado bien, y ya si hablamos de suizos o magdalenas aquello era una lotería. Pues bien, no es que de pronto me haya convertido en una experta, pero últimamente estoy haciendo cosas bastante resultonas. Para muestra, estos scones que preparé hace poco:


Los scones son unos bollos típicos de aquí que se suelen tomar a la hora del té acompañados de nata o mermelada. Tienen fama de ser pesados y secos (de ahí lo de la nata o la mermelada para acompañar), aunque los de mejor calidad son esponjosos. Y estos míos quedaron estupendos, aunque esté mal que lo diga yo. No duraron nada en casa.

Claro que ayudó el tener un buen recetario, y sobre todo un buen horno. Viviendo de alquiler no esperaba encontrarme nada del otro jueves en cuanto a electrodomésticos, y efectivamente la lavadora o la nevera son bastante normalitas. Pero el horno es de aire caliente, que tenía entendido que iba de miedo para la repostería, y para mí que va a ser verdad. Y es que aquí en UK el horno es el rey de la cocina. Casi todos los platos precocinados que encuentro en el súper se preparan en horno convencional, y algunos también en microondas. Pero es que hasta los productos frescos traen instrucciones para cocinarlos al horno. Hace unas semanas encontré en un supermercado rodajas de emperador (cosa rara, porque no es un pescado muy común por aquí) y en la bandeja aconsejaban asarlas, ni se mencionaba que se pudieran hacer a la plancha. Así que supongo que es normal que la repostería esté a la orden del día.

Precisamente en el horno preparaba yo ayer unas verduras asadas para acompañar a un pollo que había comprado. Mientras las estaba cortando recordé que mi prima Bárbara me comentó poco antes de mudarme aquí que, por lo que ella sabía, las frutas y verduras en este país eran escasas y caras. Por lo que he podido comprobar, lo del precio depende del producto que se trate; por ejemplo las naranjas son bastante caras porque son importadas, mientras que las manzanas de producción nacional están muy bien de precio. Pero no son escasas en absoluto, y hay mucha variedad. Incluso en el súper de tamaño medio al que voy habitualmente encuentro cosas como chirivías (parsnips) y apionabo (celeriac), que nunca vi en Madrid. Los dos formaban parte de esa guarnición que preparé ayer, junto con patatas y zanahorias, que también quedó bastante bien. Eso sí, lo que no he sido capaz de encontrar son melocotones de Calanda. Snif, con lo que me gustan...



domingo, 20 de octubre de 2013

Se me ha acabado el sabático (snif)

Tenía que pasar. Mañana vuelvo a trabajar. Sé que ya iba siendo hora, y estoy contenta porque el puesto me gusta y queda al lado de casa, pero vaya... voy a echar de menos la libertad de ir de un lado para otro a mi aire.

De todas formas no me quejo, porque he disfrutado mucho este periodo de sabático. He podido pasear por las calles de Londres como siempre quise, visitando sus museos, exposiciones y parques. He conocido Dover, Bristol y Liverpool, volví a Edimburgo y pasamos unos días en Asturias este verano. Y me hubiera gustado volver unos días a Madrid antes de empezar a trabajar, o escaparme a Valencia, pero en la empresa tenían prisa y no pudo ser. Qué le vamos a hacer. Pero vaya, ha estado bien :)


martes, 8 de octubre de 2013

Curiosidades de Street View

La semana pasada tuve que ir a hacer una entrevista a una dirección en la City, en concreto el 110 Bishopsgate, conocido como Heron Tower. En aquel momento no lo sabía, pero se trata de uno de los últimos rascacielos construidos en la zona y tiene cierta fama, hasta tiene web propia. Como mi falta de sentido de la orientación es legendaria, tengo la sana costumbre de mirar en Google Maps las direcciones a las que tengo que ir para que la zona me resulte familiar, así que el día antes de la entrevista busqué "Heron Tower, London" y me encontré con esta foto:




Al principio pensé que la dirección no era correcta, pero luego me fijé en el nombre escrito en las vallas alrededor del solar en construcción, y en la película que se anuncia en el autobús, que es de 2008. Estaba claro que la foto era de hace 5 años, aunque también ayudó el texto de la esquina inferior derecha ;)

El caso es que me dio por desplazarme un poco hacia la derecha y la foto cambió por completo:




Esta imagen es de julio de 2012, aunque habría pensado que era otra calle de no ser por el edificio de ventanas verdes que se aprecia al fondo. En cosa de cuatro años no sólo se levantó la Heron Tower, también se derribaron los dos edificios de la derecha, dejando una estupenda vista de otro rascacielos emblemático de la City: el 30 St Mary Axe, conocido informalmente como "the Gherkin". Uno de mis favoritos, dicho sea de paso.

Este glitch en Street View me ha servido para darme cuenta de lo rápido que cambia el paisaje urbano y lo fácil que es no darse cuenta de ello. En la City estos cambios se notan más porque los edificios nuevos contrastan con la arquitectura típica de la zona. Claro que "lo típico" dentro de poco serán los rascacielos de acero y cristal, porque ya hay unos cuantos edificios nuevos y otros tantos planificados, incluso con las objeciones expuestas por algunas organizaciones, preocupadas por la destrucción de las señas de identidad de la zona. Y algo de razón llevan, véase el caso del 20 Fenchurch Street, apodado "the Walkie Talkie" o más recientemente "the Walkie-Scorchie", por su capacidad para fundir vehículos aparcados en los alrededores.

Por alguien se lo está preguntando, llegué bien a mi entrevista en la Heron Tower, y eso que tuve que cambiar de planes y bajarme en la estación de Moorgate en lugar de Liverpool Street debido a un fallo de señalización en el metro (sí, qué raro, jeje). Hasta me sobraron 10 minutos que pude emplear en admirar el espectacular acuario de la entrada, el más grande de UK en manos privadas. Nada menos que 1200 peces de 67 especies distintas, incluyendo algún que otro tiburón. Sólo por eso ya mereció la pena la visita.


jueves, 19 de septiembre de 2013

Impresiones sobre el transporte público

Si hay algo que define el transporte público en Londres es que es caro de narices. Para muestra un botón: la travelcard  mensual que me tendría que sacar para viajar por todas las zonas, desde el mismo centro de Londres hasta donde vivimos (estamos justo en el borde del mapa zonal, en una zona especial más allá de la 9) cuesta la friolera de 304.20 libras. Si en España viviera por ejemplo en Alcalá de Henares, que está más o menos a la misma distancia de Madrid que nosotros de Londres, el abono mensual B3 me costaría 82 euros. Incluso el abono E2, que permite viajar por toda la Comunidad de Madrid y algunas zonas fuera de ella, vale a día de hoy "solo" 131,80 euros. Con esos precios, la tarifa plana mensual sólo compensa a los commuters, es decir, trabajadores y estudiantes que deben usar el transporte público a diario. Los viajeros ocasionales optamos por pagar religiosamente cada viaje, teniendo en cuenta que si se utiliza una tarjeta prepago (Oyster) el sistema automáticamente deja de cobrar en cuanto se alcanza una cantidad equivalente al precio de una travelcard  diaria. Lo cual tampoco es que sea una tranquilidad, porque al menos en nuestra zona, la citada travecard  cuesta 16.20 libras, o 21.10 si uno se descuida y hace un viaje en hora punta. ¿Pero qué obtenemos a cambio de ese dineral?

En nuestro caso, la mejor opción para desplazarse al centro de Londres es usar el tren. En teoría este transporte funciona muy bien, al fin y al cabo estamos en el país que inventó los trenes ¿verdad? Pues sí, pero no. O no siempre. En general los trenes son tremendamente puntuales, hasta el punto en que un retraso de uno o dos minutos se anuncia por megafonía en las estaciones. También son muy rápidos: el viaje hasta la estación de Euston dura entre 16 y 21 minutos, dependiendo de si el tren es directo o hace paradas.Y la frecuencia de los servicios no está nada mal, incluso en hora valle o fin de semana tenemos unos cinco trenes por hora. Digamos que la cosa funciona bien... cuando funciona. Parte del problema es que el servicio está en manos de compañías privadas, cuyo objetivo tiende a ser maximizar su beneficio aunque sea en perjuicio de los viajeros. Y así nos encontramos con trenes que se cancelan porque un trabajador está enfermo y no hay quien le sustituya (!), trenes cortos en hora punta (con conductores cabreados que avisan por megafonía de que la falta de vagones no es culpa suya) y, sobre todo, la estupidez de no desclasificar los vagones de primera clase al entrar en la zona metropolitana de Londres, con lo que los commuters que viajan con una Oyster  normalita acaban hacinados habiendo uno o dos vagones vacíos en el mismo tren. Eso sí, esto último sólo lo practican algunas compañías, entre ellas la que nos ha tocado a nosotros (¡grrr!). A todo esto hay que unir las incidencias típicas en cualquier sistema de ferrocarril, como fallos de señalización y otro tipo de interrupciones, teniendo en cuenta además que los trenes que sirven la zona de Greater London  pueden terminar bastante lejos. Aún recuerdo el día que vimos retrasos de media hora en la estación Euston porque había una vaca en la vía... cerca de Birmingham.

Por suerte si nos fallan los trenes siempre podemos recurrir al metro, conocido aquí como the Undeground  o simplemente the Tube. La gente se queja de que es viejo, feo y se rompe más que una escopeta de feria, y no les falta razón, aunque yo le veo cierto encanto, sobre todo a las estaciones más antiguas como Baker Street. Pero al igual que los trenes, hay que reconocer que el metro de aquí, cuando funciona, lo hace muy bien. Las frecuencias en la zona central son muy buenas, he llegado a ver salir un tren de una estación y el siguiente entrar a los pocos segundos. Lo cual no quita para que en hora punta los viajeros vayan como sardinas en lata. Por suerte las escaleras mecánicas van a toda pastilla, en un claro intento de evitar que la gente se acumule en los pasillos. La mayoría de las veces lo consiguen, aunque en un par de ocasiones he visto estaciones cerradas temporalmente y al personal del metro redirigiendo a quienes llegaban hacia las estaciones más cercanas. Y esa es otra de las cosas que me gustan del Underground : ves empleados de la empresa en las estaciones atendiendo a quienes tienen dudas o problemas, personal en las taquillas y guardias de seguridad en andenes y pasillos. Parece ser que esto va a cambiar debido a la crisis, se habla de prescindir de los taquilleros en las estaciones menos concurridas. Espero que tarden mucho o no lleguen a hacerlo.

Y claro está, a la hora de hablar del transporte en Londres no puedo dejar de incluir el autobús. Reconozco que me enamoré de esos buses rojos de dos pisos ("Routemasters") la primera vez que vine a esta ciudad, hace más de 15 años, y me alegré cuando decidieron mantenerlos en lugar de sustituirlos por autobuses normales o articulados de un solo piso. Los últimos modelos tienen un diseño muy diferente, pero siguen manteniendo los dos pisos. En esta foto se aprecia la diferencia entre un modelo nuevo (24) y uno más antiguo (73), aunque sólo se vea la parte de atrás:

Sí, el centro siempre está así :P

De acuerdo que subir y bajar esas escaleras es algo incómodo, pero no hay mejor manera de ver la ciudad que desde el primer asiento de arriba en el bus. El problema es que no sirven para mucho más, porque el tráfico infernal hace que el bus sólo sea una opción para quien no lleva prisa. Sólo por hacer la prueba, un día que tenía tiempo libre y nada que hacer decidí bajar hasta el estupendo Museo de Historia Natural cogiendo tres autobuses. Tardé casi tres horas, que usando una combinación de tren+metro habrían sido unos 70-80 minutos. Eso sí, hice un montón de turismo y el viaje me salió muy bien de precio, porque al menos el billete de autobús tiene un coste razonable si se carga a la tarjeta prepago: 1.40 libras, con un tope diario de 4.40.

Hay otros medios de transporte integrados en el esquema de la Oyster, incluyendo el Overground, el DLR, el tranvía o Tramlos barcos por el Támesis y la Emirates Air Line (un teleférico, vaya; está muy bien :), por no hablar del futuro Crossrail, que es un pedazo de obra de ingeniería. Pero esta entrada quedaría aún más larga si me pusiera a hablar de ellos. Sólo me queda contar mi última experiencia con Transport for London, que me ha sorprendido agradablemente. A mediados de agosto tuve un problema yendo a una entrevista de trabajo. Mi idea era ir en una combinación de Overground+Underground  con un solo transbordo, que me hubiera costado 1.60 libras en total. Pero justo antes de llegar a la estación donde debía transbordar se jorobó la señalización (qué raro) y el conductor indicó que iba para largo, así que tuve que coger un autobús hasta la estación intermedia y desde ahí retomar el viaje en metro. No perdí más de 10 minutos, pero al cambiar al bus y de ahí de nuevo al metro, acabé pagando 2.90 libras más. El caso es que me dio por escribir a Transport for London contando mi caso, después me olvidé del tema... y justo este lunes recibí una carta con una disculpa y un vale para que recargue mi Oyster  con esas 2.90 libras que pagué de más. La verdad, no me puedo quejar.