Como continuación de la entrada anterior, el otro día en una cena a la que fui por trabajo tuve la oportunidad de comprobar de primera mano las reacciones de los locales al gazpacho. Vale que en el menú ponía "gaspacho", y como el sitio era posh aquello venía acompañado de tomate cherry secado al sol, pickled kohlrabi* y sorbete de albahaca, pero la cosa se parecía lo suficiente al gazpacho de casa que todos conocemos y (salvo mein Mann) amamos. Estaba bastante bueno.
El caso es que me fijé en que una de mis compañeras de mesa apenas había tocado su plato, así que le pregunté si no le gustaba y me contestó que sí, bueno, de sabor estaba bien, pero... "It´s a soup! What´s the point in a cold soup?!". Vaya, que no le ve el sentido a las sopas frías. Yo le iba a contestar que la entiendo porque yo tampoco le veo el sentido a ponerle chorizo a la paella, pero se impuso la prudencia y respondí con el socorrido "fair enough", que viene a ser algo así como "pos fale".
Lo que está claro es que la Spanish food está de moda en UK. Sin ir más lejos, cada pocas semanas tenemos un especial dedicado a ella en la cantina de la oficina. Algún día les explicaré a los chicos que imprimen el menú que "pork belly" es mejor traducirlo como "panceta de cerdo", porque "barriga de puerco" no suena igual :)
(*) colirrábano en vinagre, aunque suena menos glamouroso.
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domingo, 29 de junio de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
Sabes que estás fuera de España...
...cuando te compras esto...
...y te encuentras con esto en la parte de atrás del bote:
No, no es una broma, este "gazpacho" trae instrucciones para calentarlo en horno microondas o cazuela, y además te dicen que te asegures de que la sopa está piping hot (muy caliente), no vaya a ser que se te ocurra tomarla fría. Menos mal que es una sopa de verano. Y ojo, que no es una rareza, aunque en este otro caso al menos sugieren que "también está muy bueno frío":
El caso es que he probado los dos y no están malos, aunque saben más a sopa de tomate que a gazpacho. Será porque ninguno lleva pimiento verde (rojo sí, pero yo nunca se lo he puesto al gazpacho).
Claro que la palma se la lleva la "sopa española de patatas bravas con chorizo" que véis a la izquierda. El chorizo que no falte, que sin él no hay spanish food que valga (aquí se lo ponen hasta a la paella, perdón, paiela). No sé cómo está porque no me he atrevido a probarla, pero si me animo seréis los primeros en saberlo :)
...y te encuentras con esto en la parte de atrás del bote:
No, no es una broma, este "gazpacho" trae instrucciones para calentarlo en horno microondas o cazuela, y además te dicen que te asegures de que la sopa está piping hot (muy caliente), no vaya a ser que se te ocurra tomarla fría. Menos mal que es una sopa de verano. Y ojo, que no es una rareza, aunque en este otro caso al menos sugieren que "también está muy bueno frío":
El caso es que he probado los dos y no están malos, aunque saben más a sopa de tomate que a gazpacho. Será porque ninguno lleva pimiento verde (rojo sí, pero yo nunca se lo he puesto al gazpacho).
Claro que la palma se la lleva la "sopa española de patatas bravas con chorizo" que véis a la izquierda. El chorizo que no falte, que sin él no hay spanish food que valga (aquí se lo ponen hasta a la paella, perdón, paiela). No sé cómo está porque no me he atrevido a probarla, pero si me animo seréis los primeros en saberlo :)
lunes, 28 de octubre de 2013
Se me está pegando...
...la afición que tienen en este país por la repostería. De siempre me ha hecho gracia lo de hornear bizcochos, pero nunca se me había dado demasiado bien, y ya si hablamos de suizos o magdalenas aquello era una lotería. Pues bien, no es que de pronto me haya convertido en una experta, pero últimamente estoy haciendo cosas bastante resultonas. Para muestra, estos scones que preparé hace poco:
Los scones son unos bollos típicos de aquí que se suelen tomar a la hora del té acompañados de nata o mermelada. Tienen fama de ser pesados y secos (de ahí lo de la nata o la mermelada para acompañar), aunque los de mejor calidad son esponjosos. Y estos míos quedaron estupendos, aunque esté mal que lo diga yo. No duraron nada en casa.
Claro que ayudó el tener un buen recetario, y sobre todo un buen horno. Viviendo de alquiler no esperaba encontrarme nada del otro jueves en cuanto a electrodomésticos, y efectivamente la lavadora o la nevera son bastante normalitas. Pero el horno es de aire caliente, que tenía entendido que iba de miedo para la repostería, y para mí que va a ser verdad. Y es que aquí en UK el horno es el rey de la cocina. Casi todos los platos precocinados que encuentro en el súper se preparan en horno convencional, y algunos también en microondas. Pero es que hasta los productos frescos traen instrucciones para cocinarlos al horno. Hace unas semanas encontré en un supermercado rodajas de emperador (cosa rara, porque no es un pescado muy común por aquí) y en la bandeja aconsejaban asarlas, ni se mencionaba que se pudieran hacer a la plancha. Así que supongo que es normal que la repostería esté a la orden del día.
Precisamente en el horno preparaba yo ayer unas verduras asadas para acompañar a un pollo que había comprado. Mientras las estaba cortando recordé que mi prima Bárbara me comentó poco antes de mudarme aquí que, por lo que ella sabía, las frutas y verduras en este país eran escasas y caras. Por lo que he podido comprobar, lo del precio depende del producto que se trate; por ejemplo las naranjas son bastante caras porque son importadas, mientras que las manzanas de producción nacional están muy bien de precio. Pero no son escasas en absoluto, y hay mucha variedad. Incluso en el súper de tamaño medio al que voy habitualmente encuentro cosas como chirivías (parsnips) y apionabo (celeriac), que nunca vi en Madrid. Los dos formaban parte de esa guarnición que preparé ayer, junto con patatas y zanahorias, que también quedó bastante bien. Eso sí, lo que no he sido capaz de encontrar son melocotones de Calanda. Snif, con lo que me gustan...
miércoles, 28 de noviembre de 2012
WhoYum
Tiene gracia, justo cuando acababa de subir la entrada anterior sobre Doctor Who, Marta me ha enviado esta foto de un encargo hecho a una tiendecita de cupcakes y tartas de Gijón:
Hay que ver, vaya pedazo de tarta, digo, de TARDIS. Con su Dalek y todo.
Sí, Marta, me daría pena comérmela :)
jueves, 6 de septiembre de 2012
Comer en Londres y alrededores
Cuando comento que de Londres me gusta todo, incluyendo el clima y la comida, la gente suele sorprenderse por lo segundo más que por lo primero. Lo cual es curioso porque, salvo alguna que otra experiencia rarita (me viene a la cabeza cierto curry vegetal camino de Stonehenge), en general no tengo queja de lo que he comido por allá. Las cafeterías en los museos suelen ser como mínimo razonables, cuando no excelentes, como el bacalao que comí en el restaurante de la Tate Britain (caro de narices, eso sí) o el pastel de carne a la cerveza en Hampton Court. Pero hay unos cuantos restaurantes a los que siempre volvemos, y el domingo pasado, hablando de esto con Marta, me di cuenta de que ya se los he recomendado a tres o cuatro personas en lo que va de año. Así que he decidido hablar de ellos aquí, por si le interesan a alguien más.
También a unos 15 minutos del Malabar Junction, pero esta vez en dirección opuesta, está el restaurante chino Red Hot, que sirve cocina de la región de Sichuan. Entramos en él por casualidad un día que se nos hacía tarde; mein Mann luego me confesó que se decidió por él porque estaba lleno de chinos. Está claro que sabían lo que hacían, porque el restaurante es excelente y no está nada mal de precio. Eso sí, hay que tener en cuenta que la comida de esta zona *pica*, y no poco. Pica todo, incluso los platos que en la carta dice que no pican. Avisados estáis. Si decidís acercaros por allí en metro, la estación más cercana es Leicester Square.
Y aunque no esté en Londres, en esta lista personal no podía faltar el Edamame, un japonés diminuto en el centro de Oxford que sirve una comida estupenda y tiene buenos precios. Le eché el ojo poco antes de ir porque leí en foros de estudiantes que era muy recomendable. Y aunque al principio nos echó un poco para atrás porque lo vimos pequeño, de techos bajos y abarrotado, en cuanto empezamos a comer olvidamos nuestras dudas. Además el tener que compartir mesa con otros comensales (no hay más remedio, porque tienen muy poco sitio) puede ser divertido, sobre todo si acabas sentado al lado de estudiantes de por allí.
Por supuesto, si comento un restaurante en Oxford tengo que comentar uno en Cambridge. Afortunadamente el sitio donde comimos cuando estuvimos allí lo merece: el Baron of Beef, un pub inglés tradicional que queda muy a mano, cerca del centro. El sitio tiene hasta su propia entrada en Wikipedia, y no es para menos, porque además ser un buen restaurante también es bastante friki : se cuenta que en su día Chris Curry y Clive Sinclair tuvieron aquí algo más que palabras en relación con la decisión del primero de abandonar Sinclair para fundar Acorn Computers, y está confirmado que Tom Baker (el Cuarto Doctor, para quienes no sigan Doctor Who) y Douglas Adams lo frecuentaron en algún momento. Sí, lo elegimos por eso. Y por si estábais pensando que esta lista sólo incluía comida asiática, en esta ocasión comimos un plato de fish and chips que no podía ser más británico. Estaba buenísimo :)'
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