miércoles, 3 de abril de 2013

Y luego hay quien me pregunta por qué no quiero volver

Llevo unos días que estoy que trino, y no precisamente por cosas que me hayan pasado aquí en el Reino Unido. O mejor dicho, sí, pero todas relacionadas con España. Vayamos por partes.

La semana pasada tuvimos que pasarnos por el Consulado General de España en Londres para hacer unos trámites relacionados con nuestro cambio de residencia. Mein Mann bromeó antes de salir de casa diciendo que, aunque íbamos con cita previa, probablemente nos harían esperar en una fila y además después tendríamos que coger número. Pues dio en el clavo, señores. Diez minutos de espera en la calle con un frío de narices, y otros cuarenta dentro esperando a que nuestro número apareciera en la pantallita. Cuando pienso en la gente a la que le da la hora de cierre mientras espera en esa sala me viene a la cabeza Larra y su Vuelva usted mañana.


En la misma línea, ayer recibí el formulario U1, cuya finalidad es la "declaración de periodos de seguro que deben contabilizarse al calcular la prestación por desempleo". Lo solicité a mediados de febrero, y el funcionario al que entregué el impreso me indicó que lo recibiría en dos semanas. Que se han convertido en mes y medio, no hay que olvidar que estaba la Pascua por medio. Claro que me doy con un canto en los dientes, porque la gente en los foros hablaba de tres meses de espera. El caso es que en el formulario de marras solamente consta que he cotizado desde el 1 de enero de 2010. Esto... ¿y qué pasa con el resto de cotizaciones ininterrumpidas desde el 1 de septiembre de 1993, cuado empecé a trabajar? Vaya, que si tengo que solicitar la prestación por desempleo en UK, constará que entre septiembre del 93 y enero del 10 estuve, básicamente, tocándome el chirili. Fascinante.

Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido mi experiencia con Orange esta misma tarde. Resumiendo, la baja de la línea ADSL que pedí en febrero por teléfono y por carta certificada, y que Orange me confirmó por teléfono a mediados de marzo que estaba completada, después de todo no estaba tramitada en absoluto y me siguen pasando recibos. Qué cosas, y eso que la línea telefónica lleva de baja desde el 26 de febrero (sí, Telefónica sí hizo su trabajo). Según la amable(*)  señorita que me ha atendido en el departamento de Gestiones Especiales de Orange, días después de que me confirmaran la baja les volví a llamar para indicar que "había cambiado de idea por la permanencia". De nada ha servido intentar razonar con ella que poca obligación de permanencia podía tener cuando llevaba con ellos desde 2002, y que era imposible que tuvieran una grabación de esa llamada porque nunca existió. En el mundo de Orange, soy yo quien tengo que demostrar que NO les llamé para pedir el alta de nuevo. Así que no me ha quedado más remedio que volver a pedir la baja (je, para que me hagan el mismo caso) y presentar una reclamación en la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Esto último dicen que funciona, aunque tengo poca o ninguna esperanza. Ya veremos.

Poco antes de marcharme de España, Marina me previno contra los peligros de idealizar la vida en el Reino Unido. Sigo su consejo y soy consciente de que esto no es el mundo de Yupi. Como en todas partes, aquí también tienen su mierda, lo veo en las noticias y en los periódicos (sobre todo el Mirror, LOL). Pero qué caray, viene bien cambiar de mierda de vez en cuando :)



(*) ¡Hasta se ha molestado en informarme de cabo a rabo de los descuentos que tendría si no pido la baja, pese a que le he repetido tres veces que ya no vivo en España!

miércoles, 13 de marzo de 2013

De puente a puente

La primera de las fotos de más abajo la tomé hace justo una semana, es el Millennium Bridge visto desde la Tate Modern. La segunda es de esta misma mañana, en el Clifton Suspension Bridge, en Bristol. Toda una muestra de ingeniería victoriana.

¿Que qué hago en Bristol? Ahora mismo, escribir esto y tomarme un té. Pero vaya, Bristol está a poco menos de dos horas en tren desde Londres, así que cuando mein Mann me dijo que tenía una reunión hoy aquí... no me lo pensé dos veces :)




martes, 5 de marzo de 2013

Dando una vuelta por el British y St. Paul's

La semana pasada me acerqué al British Museum a ver la exposición "Ice Age art: arrival of the modern mind". Se muestran piezas de entre 10.000 y 40.000 años de antigüedad y es bastante interesante, aunque algo corta. La idea del título se repite a lo largo de la exposición, mostrando cómo nuestros antepasados de la Edad del Hielo ya eran capaces de la abstracción en el arte. Me llamó la atención que la falta de realismo en esas pinturas y esculturas se considere arte abstracto, porque recuerdo que en el colegio me enseñaron que básicamente se trataba de falta de técnica. Como la ausencia de perspectiva en las pinturas egipcias, o eso nos decían. Tiendo a estar de acuerdo con la visión moderna, dado que siempre me pareció que con técnica o sin ella, no se esculpe algo como las Venus paleolíticas si no se tiene claro lo que se quiere comunicar. La exposición merece la pena a poco que se tenga algo de curiosidad por nuestros antepasados... y si se tienen las 10 libras que cuesta la entrada, claro. Por suerte el ser miembro del Museo me da acceso gratuito y sin reserva previa :)

A la salida del Museo, y como me sobraba bastante tiempo y no hacía muy mal día, decidí darme un paseo largo hasta St. Paul's Cathedral. Ya había estado hace años, pero me apetecía volver. Vale, reconozco que desde que leí Blackout  y All Clear  de Connie Willis quería ver el cuadro The Light of the World , que juega un papel importante en las dos novelas. Para quien no las haya leído, hay información aquí, aunque hay que ir con cuidado para no destriparse la historia sin querer (avisados estáis). Y también me apetecía bajar a la cripta y volver a ver la tumba de Sir Alexander Fleming. Por llamarla de alguna manera, claro. Ya en mi primera visita me impresionó el hecho de que militares como Lord Nelson o el Duque de Wellington tengan mausoleos en la cripta de St. Paul's, mientras que las cenizas de Fleming descansan bajo una humilde baldosa. Esta es la foto que saqué de la tumba de Nelson:


Y estas son de la del premio Nobel de Medicina. De no ser por la placa en la pared, sería fácil pasar la baldosa por alto:



Incluso teniendo en cuenta los tonos de gris (no, no hablo de la novela de moda, LOL) sigo encontrándolo irónico. Y también algo triste.

lunes, 25 de febrero de 2013

...Y ya estamos aquí

Esta mañana al despertar me he dado cuenta de que hoy hace una semana que estamos instalados en nuestra nueva casa. Y yo con estos pelos sin escribir en el blog, qué barbaridad. Y es que estos días se han pasado volando, aunque apenas me he dedicado a otra cosa que no sea abrir las cajas que los chicos de la mudanza dejaron por aquí, e intentar encontrar un sitio para todo lo que iba desembalando. Je, si ya lo sabía yo... Tendrán mucha experiencia en mudanzas internacionales, pero cuando aseguraron que lo desempaquetaban todo "sobre superficies planas" en un solo día sospeché que nunca se habían enfrentado a 800 libros, y a lo rápido que estos ocupan las superficies planas. LOL. Total, que ahora estamos rodeados de cartones y papel de envolver, sobre todo de este último, porque parece que emplearon una tonelada. Eso sí, no me voy a quejar, porque salvo un par de cosillas sin importancia de momento no parece que hayan roto nada.

En estos días he podido comprobar que en general me apaño bastante bien por aquí, aunque es cierto que lo de entender al personal depende de la zona de donde vengan. La semana pasada pude comprobar que entendía perfectamente al carpintero que vino a arreglar la ventana y al técnico del proveedor de Internet que nos instaló el cable. Sin embargo, al operador de la compañía eléctrica que nos cambió el contador sólo le entendía una palabra de cada dos, aunque por fortuna tampoco necesitó que le diera conversación. Y reconozco que tiré la toalla con la amable señorita que me llamó para darme la bienvenida de parte de mi nuevo operador de telefonía móvil. De todo lo que me contó saqué en limpio que me activaba la facturación electrónica, y que su servicio de atención al cliente está para lo que pueda necesitar. Pero vaya, igual le contraté algún servicio exótico e interesante sin saberlo... ya lo veremos cuando llegue la factura :P

Por último dejo un par de fotos que tomé el fin de semana pasado, que bajamos a Londres a hacernos miembros del British Museum. Aprovechando que hacía buen tiempo dimos una vuelta por una de mis zonas favoritas de la ciudad:



Luego dimos un paseo hasta Green Park, y al pasar por la zona de Leicester Square nos topamos con el M&Ms World London, que ni sabíamos que estaba allí. Nada menos que cuatro pisos dedicados a M&Ms, casi nada, quién iba a decir que estas pastillitas de colores daban para tanto. A mí no es que me apasionen, pero pasamos a la tienda por echar una ojeada, y casi tuvimos que salir de nuevo por la cantidad de gente que había. Así que sí, tienen éxito. Y sí, mein Mann  salió de la tienda con una caja de M&Ms. Que no ha durado nada, por cierto.



jueves, 14 de febrero de 2013

En el aire...

...o casi, porque si no hay retrasos estaré volando hacia Londres dentro de unas 10 horas. Hoy he entregado las llaves de la que fue nuestra casa durante los últimos 10 años, 4 meses y 14 días. Nunca había vivido tanto tiempo en el mismo sitio, ni siquiera con mis padres, con tanto traslado cuando era pequeña. Puede que por eso me diera tanto mal rollo ver la casa vacía el otro día, cuando se fueron los de la mudanza.

Pero bueno, como me dijo ayer Joana, ahora es el momento de mirar hacia delante, a nuestra casita en las afueras de Londres y a todas las experiencias nuevas que vamos a tener. Leí en alguna parte una frase atribuida a Confucio que viene muy a cuento en nuestro caso: "Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes deberá acomodarse a frecuentes cambios". Ya veremos si es verdad, porque si algo hemos tenido en el último mes y medio han sido cambios. Y lo que queda. Seguiremos informando :)



sábado, 9 de febrero de 2013

Desde mi ventana

La foto de abajo la tomé el martes pasado desde la ventana del salón de nuestra nueva casa en las afueras de Londres. La de más abajo está tomada esta mañana desde la ventana del dormitorio de la casa de Madrid, que dejará de ser nuestra en unos pocos días. No pueden ser más diferentes ¿verdad?

Es curioso como estas dos fotos resumen los cambios que está suponiendo esta aventura a la que nos hemos lanzado. De golpe y porrazo perdemos un dormitorio y un baño, cuatro pisos de altura, días soleados y secos la mayor parte del año y la colonia de gorriones que aún viene a nuestra ventana, pese a que dejé de ponerles arroz en el alféizar el verano pasado (nótese el bichín en la esquina superior derecha). A cambio ganamos un apartamento en un edificio de 130 años, antiguo orfanato y escuela, con un pequeño jardín lleno de encanto y de estorninos y petirrojos (y ya veremos lo que viene en primavera). Y zonas verdes allá donde miro, lluvia y días grises cada dos por tres (me encantan :), tener primavera y otoño todos los años y bajar a Londres en 20 minutos.

Hay quien dice que salimos perdiendo y que no lo entiende. Pero claro, quien dice eso no me conoce, o me conoce muy poco. Lo único que realmente echaré de menos es mi gente. Mucho. Pero de eso ya hablaré otro día.





domingo, 3 de febrero de 2013

A quick update...

...o lo que es lo mismo, va siendo hora de dar señales de vida. Y es que estos días están pasando muy rápido, no hay horas para hacer todo lo que hay pendiente, y eso que hasta ahora hemos estado los dos para repartirnos las tareas. Pero mañana mein Mann  ya empieza en su trabajo nuevo y a mí me darán las llaves de la casa, y tengo la sensación de que vamos a empezar a ir cuesta abajo y sin frenos. Pero qué caray, nos gustan las montañas rusas, así que sobreviviremos :)

Entre tanto dejo aquí un par de fotos que he tomado este fin de semana. La primera está sacada en la Tate Modern, ayer estuvimos dando una vuelta por allí. Aunque me gustó más el MOMA cuando lo visité hace algunos años, en la Tate siempre hay cosas nuevas que ver y sobre las que discutir, que es lo que más me gusta del arte moderno. La foto es de una obra en forma de cubo que jugaba con el efecto de varios espejos, es muy curiosa. Una pena que la exposición de Lichtenstein no estuviera aún abierta, pero en fin, será cuestión de volver el mes que viene.


Esta mañana cambiamos el chip  y nos fuimos a dar una vuelta por Kew Gardens aprovechando que queda a poco menos de una hora en el Overground  y solo hace falta un transbordo. Aquello está precioso incluso en esta época del año, ya han florecido las snowdrops  y algunos crocus, y había bastantes pájaros. Como el petirrojo de la foto de más abajo, que se nos acercó en uno de los invernaderos. Sabía que estos pájaros eran sociables, pero no imaginaba hasta qué punto. Este pequeño estuvo dando vueltas a nuestro alrededor un buen rato, y se me habría subido a la mano si hubiera tenido comida que darle. Lástima que mein Mann  no me dejara comprar una bolsa de gusanos secos especiales para petirrojos que vi en el supermercado el otro día. Vale que era un saco de dos kilos, pero qué caray, ¡si esto está lleno de pájaros!


Cuando nos íbamos, me he dado cuenta de que era la primera vez que no me marchaba con una sensación de tristeza por no saber cuándo iba a volver. Probablemente lo haré dentro de dos o tres semanas, pera ver una exposición de orquídeas que empieza el día 9. Sí, me gusta esto. Mucho :D